sábado, 19 de diciembre de 2015

The tears of a friend

I loved you.
Yes, I did, I used to dream of you, think of you, miss you. I used even to imagine an entire future for us.
I used to imagine us together, even thinking about kids...
But The Life likes to be unpredictible.
Maybe it was the distance, our plans for life, our way to see the future or maybe it was the fact that we simply were't made for each other; but I realized that we couldn't be together.
I couldn't give you all what you need but love and we know, we can't live of love. You deserve always the best
Now, with time I see that you found thay person. That one loves you even more that I did, and he can give you all what you need. His goal in his life is just make you happy, what else can you ask for?
I see how much he loves you, and I can see in your eyes when you talk about him that you love him as well. That is why I'm happy for you: you finally found someone who is going to love you, take care and give you all what you need. I am really, really happy for you, because now you are my friend, and I wish always  the best for you.
My dear friend, I'm really happy for you, I am happy because you found your soulmate... I hope someday I can be as happy as you look...
I love you my friend, be happy, that's all what matters...

jueves, 19 de marzo de 2015

Polémica en el short

Como la mayoría de ustedes sabrá, hace poco se cometió un crimen, en el cual, una jove  fue asesinada.
La chica en cuestión era muy bonita, y en muchas fotos ella salía vestida con pantalones cortos (llamados short, corto en inglés).
El problema es que mucha gente victimiza al asesino ¿Cómo sucede esto? simple: aparentemente, para mucha gente, el hecho de vestir prendas cortas es motivo suficiente para ser acosada, manoseada, violada o asesinada. Porque no, un "piropo" no es gracioso, es acoso, una "apoyada" en el colectivo no es una avivada, es un acto despreciable.
Sí señoras y señores, en pleno siglo XXI, el varón es excusado de sus actos por muchos hombres y, lo que es peor, muchas mujeres.
Me pregunto yo, ¿es eso lo que quieren enseñar a las nuevas generaciones, que una prenda corta, una falda muy mini o un escote muy largo es motivo suficiente para violar?
Seamos un poco más vivos, porque el hecho de que le debamos enseñar a una mujer a defenderse quiere decir que a nene no le enseñamos a tratar como corresponde a una mujer.

martes, 13 de mayo de 2014

Cuando los hombres lloran
El hombre, y hablo del sexo masculino, tiende a tener una imagen de rudeza, de dureza, de sexo fuerte, de valentía. Ser un hombre historicamente significó ser el estandarte de lo vigoroso, significó ser la representación de lo recto.
Pero, aunque no se lo demuestre con frecuencia, el hombre también llora.
La pregunta sería, ¿cuándo llora un hombre? La respuesta no es tan sencilla, pero tampoco es tan compleja.
Desde niño, al varón se lo educa de una forma: "tenés que ser fuerte, tenés que aguantar el dolor, tenés que soportar lo que viene por una razón: sos un hombre, y los hombres son fuertes". El hombre no está acostumbrado a mostrar sus sentimientos, eso es para las mujeres, el hombre aguanta. Pero el hombre siente, siente mucho...
El hombre siente ira, siente envidia, siente lujuria... Siente frustración, siente angustia, siente amor...

El amor, ese sentimiento puro, caprichoso, endemoniadamente entrañable hace que cualquier persona, por más fuerte que sea, caiga rendida por el dolor.
Y cuando un hombre ama, cuando ama en serio, es totalmente vulnerable.
El llanto provocado por el dolor del amor es el llanto más puro que se puede ver en un hombre, porque sí, nosotros lloramos, y lloramos fuerte cuando amamos.

lunes, 21 de abril de 2014


Caminé por el tenebroso pasillo como unos veinticinco metros, hasta que me dijeron que tenía que doblar a la izquierda. El aire de ese antro era muy lúgubre y pesado, el olor que había era repugnante: había cadáveres de ratas  por todos lados,  restos de humanos, comida vieja y rancia.
Me habían vestido con unos trapos sucios, viejos y con olor a vómito y pis.
Las cadenas me pesaban y mucho, se me hacía muy difícil caminar, ya que estaba casi sin fuerzas debido a la porquería que servían como comida.
El guardia me hizo doblar hacia la derecha esta vez y me sentó en una rústica silla de madera, al aire libre. Me di cuenta de los pequeños detalles que tiene este mundo: el verde de las copas de los árboles, el celeste del cielo, el sol que estaba más brillante que nunca.
Me sentaron, me ataron los pies y las manos, seguro que era para que el cuerpo no cayera en el pasto verde. El guardia que me acompañó, que por cierto era joven e inexperto, me trajo agua. Nunca en mi vida había necesitado calmar mi sed como en ese momento.
Ésta vez sentí como el agua hidrataba mi cuerpo.
Una vez que terminé de beber el agua, el guardia se retiro con el vaso y me dijo:
-No es personal, no tengo nada contra usted, es mi trabajo-  y despreocupado le dije:
-No te preocupes, tal vez pase a un lugar mejor
El guardia se alejó.
Un gordo grandote con voz de “me hago respetar” gritó un discurso muy formal que no casi no entendí, excepto la parte de: “se lo va a fusilar…”
Me quisieron vendar los ojos, pero, no sé porque, me negué. Tal vez quise ver las caras de los soldados.
Por primera vez sentí que la brisa me refrescaba.
El gordo gritó:
-¡Preparen!- sentí un frío que me recorría la espina.
-¡Apunten!- sentí que el frio pasaba, y me tranquilicé.
Cuando escuché el “fuego” no sentí nada más, una sensación de paz me conquistó, quedé mirando el cielo. No estaba el clásico pájaro que simboliza la libertad, pero la imaginé, y por primera vez, sentí la libertad en mi cuerpo, y mi mente…